Escudo
Colegio Joaquín Peón Aznar
Primaria y Secundaria
Bienvenidos al ciclo escolar 2000-2001
Calle 60 No. 718, Centro, Mérida, Yucatán, México
Tel y Fax: 23-00-39
Profra. Silvia Chac Pech
Directora
Historia del Colegio Joaquín Peón
La fructífera labor educativa de la escuela Marista "Joaquín Peón Aznar" se inició el 2 de septiembre de 1941 cuando el Prof. José E. Santana Robles, entonces director del Colegio Montejo, se puso de acuerdo con don Joaquín Peón Aznar, amigo y bienhechor de los Hermanos Maristas, para abrir una escuela destinada a niños de escasos recursos económicos en el costado sur del parque de San Juan, en la calle 62 con 69, donde ahora funciona una refaccionaria.
El anhelo manifiesto de iniciar esta obra fue compartida por el Excmo. Sr. Arzobispo Martín Tritschler y Córdoba y apoyado por Don Joaquín, para favorecer a niños aplicados pero de escasos recursos económicos. El Hermano Provincial Lucien Dernat consideró que el proyecto estaba muy de acuerdo con las miras educativas Maristas y autorizó la apertura del nuevo colegio.
En esa fecha llegaron a Mérida los Hnos. Maristas Lorenzo Gutiérrez Martín y Pablo F. del Valle Aguilar, a quienes se les encargo el primero y el segundo grados de primaria del Colegio Montejo. Esto permitió asumir la dirección del nuevo plantel a Dn. José Sámano Zamora, a quien desde la fundación del plantel marista, en enero de 1930, se había encargado de ambos cursos en un solo grupo. En la nueva misión, acompañaron a Dn. José el maestro Vicente Javier Aranda Medina y el ex-alumno José Flores.
El profesor Sámano Zamora fue director del "Anexo" como se le conocía hasta hace unos años a la "Joaquín Peón", durante seis años, pues en 1947 lo reemplazó Dn. Apólito Aguirre González. En ese año, el plantel se trasladó al suburbio de Santa Ana, en la calle 47 entre 60 y 62.
En 1951 Dn. Apolinar fue cambiado a Guadalajara y su lugar lo ocupó Dn. Pablo del Valle Aguilar. Tres años después, al abrir sus puertas el Centro Universitario Montejo en Itzimná, el "Anexo" pasó a ocupar el local que dejó libre el plantel montejista, en la calle 60 entre 35 y Avenida Colón, una hermosa, vetusta y amplia casona, hoy desaparecida.
En 1957, Dn. Pablo fue trasladado a Tepatitlán, Jalisco. Lo relevó en la dirección Dn. Javier del Toral Martín del Campo hasta 1959, cuando fue cambiado a Jácoma, Michoacán. En aquel entonces, Dn. Arcadio García Villaseñor se hizo cargo del plantel en forma interina, hasta enero de 1959, cuando regresó Dn. Pablo del Valle, quien solo estuvo unos meses porque en julio de ese mismo año se trasladó a Monterrey.
Fachada
El 20 de Noviembre de 1971 el colegio se trasladó a su actual local y tomó su nombre en homenaje a Dn. Joaquín Peón Aznar, ex-alumno y bienhechor que falleció en 1969. En esas fechas, el Delegado Apostólico Excmo. Dr. Carlo Martini bendijo las instalaciones del nuevo edificio acompañado por el Arzobispo de Yucatán, Mons. Manuel Castro Ruiz.
Al principio, la escuela era un amplio solar que ocupaba la mitad de una manzana en las calles 60, 58, 91 y 93. Las esquinas que la delimitaban eran "El Sesgado" y "El polo sur". La fachada formaba parte de un caserío de ocho puertas. En un principio, los techos eran de láminas de asbesto y no se contaba con una cancha deportiva en forma. Sin embargo, el entusiasmo que causó la llegada de un centro educativo religioso, que apoyara en la formación de personas de escasos recursos, pronto hizo del plantel la "segunda casa" de muchos jóvenes atraídos por el especial carisma de los Hermanos Maristas.
En el sur de Mérida
El Hno. Roberto Valdivia de Lara, actual superior regional de los Hermanos Maristas, recuerda aquellas épocas cuando la llegada de la primera comunidad marista al sur de la ciudad todavía era considerada una misión especial. Asumió la dirección del plantel en 1972 y le acompañaron los Hermanos Rafael Herrera López y Víctor Manuel Preciado. Los tres vivían en una casa de paja que se ubicaba en un terreno frente al local del plantel. Nunca se olvidarán de las primeras impresiones de los Hermanos que llegaban al sur de la ciudad. Allí se sintieron como en familia. La sensación de estar "lejos" y hasta cierto punto retirados de la comunidad de Hermanos que se ubicaban en Itzimná le imprimía un toque de "misión especial" a la labor que se iba desarrollando entre los padres de familia del incipiente sur meridano.
Llegado el tiempo en que había que realizar obras de mejoramiento, la respuesta de los papás fue de colaboración y entusiasmo. Sin embargo, no todos pensaban así. En una junta, cuando se propuso cambiar las láminas de asbesto por un techo de concreto, un padre de familia comentó que eso solo podía terminarse en sueños, por el costo que ello representaba. Sin embargo, la obra se terminó pronto y de ahí en adelante se iniciaron otras mejoras.
Después de una década en el nuevo local, la fisonomía y condiciones de la ciudad ya no eran las mismas que vieran nacer a la "Joaquín Peón Aznar". Es entonces se pensó en servir en otras comunidades mas necesitadas, pero un acontecimiento inesperado "obligó" por así decirlo, a que los Hermanos se quedaran otros 15 años más en el sur de Mérida.
En septiembre de 1979, apenas tres meses antes de que el Centro Universitario Montejo (CUM) iniciara sus festejos de su 50o. aniversario -en 1980- se inauguró la primera secundaria marista mixta en la ciudad. El proyecto de llevar las bondades de la educación marista a las muchachas que iniciaban sus estudios de secundaria fue también el primero en toda la región Occidente de las comunidades maristas en México.
La "Joaquín Peón" vio nacer esta primera generación bajo el entusiasmo de un grupo de preparatorianos del CUM que colaboraron con la impartición de clases en una primera aula con 45 alumnos, bajo la dirección del Profr. José Ortega Martín. En este nuevo proyecto, la comunidad marista dejó de vivir en la antigua casa de paja y se trasladó a un predio ubicado en la calle 58 entre 89 y 91.
Esta comunidad estaba integrada por los Hnos. Miguel Angel Santos Villareal, y Enrique Escobar Zúñiga, quienes impartieron las clases de Química y Moral. Dirigió la comunidad el Hno. Carlos Preciado Rodríguez. Actualmente, el Hermano Santos Villareal ocupa el cargo de Viceprovincial de la Región Occidente y el Hermano Escobar Zúñiga el cargo de Director del consejo Provincial de la Región Occidente.
Los Directores
Desde esa fecha hasta nuestros días, otros Hermanos Maristas han tenido a su cargo la dirección del colegio. Entre ellos podemos mencionar a: Dn. Daniel Paredes Rangel, quien durante los últimos años de vida no faltó en una sola ocasión, todos los viernes en punto de las 7 horas, a impartir pláticas sobre la devoción de la Virgen de Guadalupe en las aulas del actual local "Anexo", ubicado en la calle 60 sur. A "Dn. Danielito", como se le conoció con cariño, le siguieron, en este orden: Jesús Sánchez Covián, Juan Rodríguez Landeros, Roberto Valdivia de Lara, Gonzalo Castillo Méndez, Carlos Preciado, Gerardo Loera Romo, Enrique Escobar Zúñiga, Romo, Rafael Herrera López, Guillermo Hernández López, Roberto Aldrete Padilla (actual director del colegio Montejo) y, en 1995, Roberto Valdivia de Lara nuevamente, quien ocupó la dirección hasta 1996. Actualmente la Joaquín Peón Aznar ha sido desligada administrativamente de la comunidad marista haciéndola autónoma. Sin embargo, conserva el dinamismo, la filosofía y la identidad marista que siempre le ha caracterizado. La dirección está ahora a cargo de la Profra. Silvia Chac Pech.
Joaquin Peon
Dn. Joaquín Peón Aznar
Al señor Peón Aznar se le recuerda por haber sido hábil administrador de haciendas y empresas. Manejó mucho dinero y sin embargo vivía con sencillez, sin lujos en su persona y en su despacho.
Durante 1935 Dn. Joaquín supo sacar de muchos apuros al Colegio al gestionar que una Casa de Huéspedes de la calle 62 No. 509 fuese el nuevo edificio del colegio Montejo al desocupar el antiguo predio dado que el propietario estuvo temeroso de que el Gobierno le expropiase el edifico por tener ahí una escuela confesional.
Destino gran parte de sus recursos a numerosas obras de caridad. Durante 25 años fue presidente de las Conferencias de San Vicente de Paul en Yucatán, y el Papa Pío XII le concedió la condecoración "Pro Eclesia et Pontífice".